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martes, 11 de julio de 2017

El Batman de Tom King 3 (interludio): 'Azoteas' (números 14 y 15 USA), con Mitch Gerads


Seguimos repasando la etapa actual de Batman con un brevísimo arco de 2 números que encontraréis en la 8ª entrega de la edición española y que bien podría ser la historia definitiva de Batman y Catwoman. Una preciosidad. Una síntesis de su relación.
Ah, no me extenderé demasiado por la naturaleza de la historia pero aun así hay algunos SPOILERS, aunque nada de lo que pueda revelar estropearía la lectura, creo.


No es ningún secreto que cuando me gusta una pareja, me encanta cuando le dedican tiempo a explorar su relación, quiero verles felices y queriéndose el mayor tiempo posible y que acaben juntos incluso cuando todo indica que no debe ser así. Batman y Catwoman no son una excepción. Lo normal, lo más icónico entre ellos, es ese tira y afloja, esa tensión sexual tan mítica. Pero eso no va a ningún lado. A mí lo que me mola es cuando se lleva un paso más allá y se muestra que son almas gemelas separadas por un no tan grueso muro moral. Que se quieren y que les gustaría estar juntos. Me gusta, en definitiva, cuando queda claro que Selina es el gran amor de Bruce. Así que con este cómic estoy en el paraíso.

No puedo explicar de verdad las virtudes del tebeo sin hacer una comparativa con una escena similar entre los personajes que tuvo lugar durante los inicios de New 52, el reboot de DC de 2011, en las páginas de la serie de Catwoman.

Un cómic "sexy" y "provocativo"... si tienes 16 años. DC pasaba por un momento de llamar la atención con cosas superficiales, y ese famoso polvo con máscaras puestas (porque al ser un reboot ella ya no sabe que es Bruce Wayne) y escrito como un fanfic calentorro basado en mil clichés cumplió su propósito.
Pero para 2016, con el "Renacimiento" de DC, que intenta recuperar la continuidad anterior a New 52, las cosas... han cambiado.

Es que ahí está todo. Sencillez, claridad, intimidad, autenticidad. King nos da todo lo esperable en la supuesta última noche de Bruce y Selina juntos antes de que ella sea encerrada de por vida (spoiler: ni de coña), pero con un estilo melancólico, sensible y autoconsciente. Estamos ante dos personajes adultos que ya se conocen las reglas de su juego, ese al que llevan jugando casi 80 años, y que han encontrado en ello un significado más profundo. Una conexión que permite a ambos un escape del dolor que arrastran. A lo largo del primer número les vemos hacer juntos lo que tienen que hacer, recorrer el camino que llevan toda la vida recorriendo. Batman zurra a un montón de villanos de segunda y tercera, Catwoman le toma el pelo y tiene una actitud ambigua... lo de siempre. Una última noche de revisitar los patrones clásicos. Hasta que deciden parar, dejar de hacer lo que tienen que hacer, y hacer lo que quieren hacer. Y... sí, eso incluye, como diría Ross Geller, "el acto físico del amor", pero funciona no solo porque parece escrito y dibujado por adultos, sino porque explica cosas de estos personajes. Es precioso verles recordar cómo se conocieron. El uno cita su encuentro en el nº 1 de Batman, en 1940, la otra menciona ese choque en el mítico Año Uno de Frank Miller. Estos no son versiones rebooteadas, reinterpretadas ni tonterías que valgan de los personajes: estos son BATMAN y CATWOMAN, sin identidades secretas de por medio, como es natural, y con toda su historia a sus espaldas. Iconos. Y se quieren un huevo, uno es lo que el otro necesita para ser feliz, un resquicio de tranquilidad para ser ellos mismos, como ya se iba apuntando en el anterior arco. Una idea que no se abandonará después de esta historia (el número 24 USA es un bombazo, ya lo discutiremos).

Pero el caso es que la noche termina, y pasa lo que tiene que pasar. Volvemos a la rutina. Ella huye, él la persigue, ella se la juega pero al mismo tiempo está ahí para ayudarle cuando lo necesite. Siempre estará ahí.

Al final de la historia, nada cambia realmente, más allá de confirmar que efectivamente Selina es inocente de la masacre de la que la acusan. Volvemos a la situación habitual de "Catwoman se ha pirado y a saber cuándo y cómo reaparece". Como he dicho en otras ocasiones, King no busca revolucionar nada, solo destacar aspectos clave de Batman, narrarlos de nuevo, como queriendo dejar claros los cimientos del personaje, de forma reflexiva, concienzuda, y muy sentimental. Y siempre teniendo en cuenta su naturaleza de personaje multidimensional, como decía en la anterior reseña, tratando de escribir, no su versión de Batman, sino a Batman a secas, con todo lo que eso conlleva. Pero mientras tanto, número a número, con ese estilo tan poético y certero (en esta historia más que nunca, la cadencia del texto en comunión con la narración del dibujo es vital), King está haciendo a un Batman... emotivo. Como no lo he visto desde la serie animada (y La Máscara del Fantasma, claro).
Es que madre mía: "Ella es la única que de verdad sabe quién soy. Lo que soy. Y me quiere de todas formas".

Qué queréis que os diga, por números como este esta es justo la etapa de Batman que necesitaba para volver a conectar con Bruce Wayne.

2 comentarios:

  1. Yo también soy fan de la relación de Batman y Catwoman y siempre he deseado que terminaran juntos y felices pero todas las adaptaciones que he visto su historia de amor nunca acaba bien.
    Yo precisamente me he comprado este comic porque es la primera vez que se dicen te quiero creo que en mas de 70 años de relación nunca se lo habían dicho.
    Se a que te refieres con el nº 24 USA y habrá que ver como acaba la cosa, pero siempre que hacen una adaptación sobre su historia de amor nunca acaba bien salvo en la versión de Nolan.

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  2. Pues alguien tiene que leer el Batman de Alan Brennert.

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Cada vez que no dejas un comentario, Ross y Rachel se toman un descanso, el Joker dispara a Barbara Gordon, y Jules recita el pasaje bíblico que tiene memorizado. Avisado/a estás.

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